Año V - Número 37
Actualizado a 24/04/2011
Caliope. Valencia, mayo’10
El 3 de mayo se conmemora el hallazgo realizado por Santa Elena en ese día del año 326 de nuestra era. La festividad se conoce como la Invención de la Santa Cruz, pero hay que tener en cuenta que aquí la palabra invención procede del verbo latino invenio, que significa encontrar.
Pero, empezaremos hablando del origen de la festividad. La historia, o la leyenda, narra como el emperador Constantino I el Grande la noche anterior de presentar una batalla contra Majencio, en el año 311, tuvo un sueño en el cual vio una cruz luminosa en los aires y oyó una voz que le decía: In hoc signo vincis (con esta señal vencerás). Al día siguiente al empezar la batalla el emperador mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones exclamando: "Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena". La victoria fue total, y Constantino se convirtió al cristianismo y decretó la libertad para los cristianos, que por tres siglos venían siendo muy perseguidos por los gobernantes paganos. Su madre, que ya hacía tiempo había abrazado el cristianismo y que posteriormente sería Santa Elena, realizó un viaje a Tierra Santa en busca de la verdadera cruz en la que murió Jesucristo. Elena logró hallar en el Gólgota el sitio en el que tuvo lugar la crucifixión, pero en lugar de una cruz encontró tres. Y, con el fin de descubrir cuál era la verdadera, llevaron a una mujer agonizante. Al tocarla con la primera cruz, la enferma se agravó, al tocarla con la segunda, quedó igual de enferma de lo que estaba antes. Pero al tocarla con la tercera cruz, recuperó instantáneamente la salud, entonces Santa Elena, el obispo de Jerusalén, Macario, y miles de devotos llevaron la cruz en piadosa procesión por las calles de Jerusalén. Cuenta la tradición que por el camino se encontraron con una mujer viuda que llevaba a su hijo muerto a enterrar y que al acercarle la Santa Cruz éste resucitó. A partir de ahí nace la veneración a la Santa Cruz. En el Museo de Bellas Artes de San Pío V se puede contemplar un magnífico retablo de Miguel de Alcañiz, de hacia 1410, en el que se describe paso a paso el ciclo de la batalla de Constantino y la búsqueda y encuentro de la cruz por su madre.
De la celebración popular de la fiesta de la Santa Cruz apenas hay datos antiguos. Por supuesto, igual que ocurre con otras festividades, al buscar sus orígenes hay que remontarse necesariamente a una serie de fiestas paganas de alabanza de la naturaleza que se celebraban desde muy antiguo en el mes de mayo. Parece que la fiesta de la Cruz de Mayo tal como hoy la conocemos alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XVIII y XIX, para empezar a decaer a principios del XX. Actualmente es ya una tradición muy extendida por toda España e Hispanoamérica, aunque con variaciones muy significativas de unos lugares a otros. El centro, como no podía ser de otra manera, es la cruz, de tamaño natural o reducido, que se adorna en la calle con flores, plantas y objetos diversos (pañuelos, colchas, cuadros, candelabros, etc.). Aquí en Valencia son principalmente las comisiones falleras, acompañadas de algunos otros colectivos sociales, las encargadas de realizar estas decoraciones florales cargadas de simbología
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