Año VI - Número 35
Actualizado a 24/04/2011
Manuela García. Valencia, octubre’09
Poco a poco el plano de Valencia se va conformando y cada una de sus barriadas adquiere un significado específico tanto por lo que concierne a su arquitectura como a sus habitantes. Si hasta hace poco Russafa era uno de los barrios olvidados por la administración en estos momentos se pueden apreciar cambios importantes. Desde el punto de vista urbanístico se está procediendo a una mejora general del barrio que, tras un periodo de horas bajas, ha comenzado a ser ocupado por jóvenes parejas que lo han elegido como residencia debido a que los precios de las viviendas, hasta ahora, no son demasiado caros; artistas plásticos que han encontrado aquí antiguas naves que, por su amplitud, son idóneas para montar sus talleres; dueños de pequeños comercios que están imprimiendo al barrio una cara nueva y se unen a los que de siempre han existido y en los que se puede encontrar de todo: ferreterías, cristalerías, objetos de decoración, muebles, tiendas de todo a cien, jugueterías, papelerías, librerías, encuadernaciones, tejidos y ropa, zapaterías, composturas de cosas diversas, ortopedias, videoclubs, enmarcar cuadros, locutorios, informática...Y junto a todo ello pequeñas tiendas de verduras y frutas, muchas de ellas ofreciendo especialidades para poder hacer cocina china, india, ecuatoriana, argelina..., locales que ofrecen comidas preparadas, desde especialidades valencianas, al kebab o el cuscús y muchas cafeterías, restaurantes y, últimamente, algún hotel.
También emigrantes de todas las procedencias imaginables, chinos, marroquíes, coreanos, paquistaníes, indios, africanos y latinoamericanos, se han sentido atraídos por el lugar lo que le ha dado una imagen cosmopolita. En definitiva, un barrio que parece encaminado a ser el barrio artístico de la ciudad, lo que en Londres fue Chelsea y ahora es el East End, en Nueva York es Tribeca o el Montmatre de París. Esperemos que esto no haga que los precios suban de manera desorbitada y haga que muchos tengan que abandonarlo ya que con la construcción del futuro Parque Central la especulación es ya casi una realidad.
La mezcla de razas y culturas, de comercios y de estilos arquitectónicos le da una cohesión social que refuerza las relaciones humanas y hace que se uno se sienta un orgullo el pertenecer a él. Un lugar que aún mantiene alguna de las características de un pueblo, hasta 1877 fue un municipio independiente, que ha ido creciendo alrededor de dos centros neurálgicos, el Mercado Municipal, recientemente remozado, proyectado por Julio Bellot Senet, según acuerdo del Ayuntamiento de 1954 e iniciadas las obras a fines de mayo de 1957, con anterioridad los puestos se ponían en la calle, y la popular Iglesia Parroquial de San Valero creando a su alrededor una irregular cuadrícula de calles que con sus revueltas le dan casi un aspecto medieval. La zona viene delimitada delimitada por el espacio comprendido por las vías del tren (Estación del Norte) al oeste, las Grandes Vías (Marqués del Turia / Germanías) al norte, al sur (Peris y Valero), y el Ensanche al este.
Históricamente el origen del barrio es árabe, de hecho, su nombre proviene de la denominación árabe de "jardín", suponiendo que en esta demarcación se encontrara un núcleo externo de la ciudad y reconocido por sus jardines. Russafa constituyó un municipio independiente desde principios del siglo XIX hasta 1877, en que volvió a formar parte del Ayuntamiento de Valencia. En 1860, contaba con 13.013 habitantes (actualmente tiene unos 26.000). Antes de unirse a la ciudad de Valencia, estaba compuesto por alquerías y jardines de los que hoy, desgraciadamente, no queda ninguno. Durante mucho tiempo se la conoció como "la terra del ganxo", debido a que muchos de sus habitantes trabajaron en la recogida de los troncos de madera que llegaban a Valencia provenientes de los Serranos a través del río Turia, para lo cual usaban ganchos. Actualmente, esta denominación todavía está patente en muchos de los nombres de comercios y casales falleros del barrio.
Otro de los monumento del barrio con matices históricos es el Convento de Nuestra Señora de los Ángeles, que podemos encontrar en la calle General Prim. El 22 de abril de 1238 Jaime I instaló su campamento en Ruzafa, para sitiar la ciudad de Valencia; el 14 de septiembre iniciaba conversaciones con Zayán, rey moro de Valencia, culminando con la rendición de Valencia el 29 del mismo mes, firmando dicha rendición en el lugar que ocupa hoy este convento como se puede leer en una placa conmemorativa del acontecimiento histórico colocada sobre su fachada.
El espíritu populoso del barrio se manifiesta en dos importantes festividades. La primera tiene lugar el 3 de febrero, festividad de San Blas y en ella durante el día se expone la imagen del santo junto a la fachada de la iglesia de San Valero formándose largas colas para venerar al santo y comprar las típicas galletitas que según la tradición, y yo puedo dar fe de ella, previenen las afecciones de garganta. Por otra parte el barrio tiene un gran espíritu fallero, destacando sus numerosas comisiones falleras que forman la Agrupación de Fallas de Russafa. Durante los días de fallas el barrio sufre una transformación, muchas calles son cortadas al tráfico y se convierte por unos días en una zona peatonal donde poder disfrutar de uno de los lugares más falleros de la ciudad de Valencia.
Russafa ha dado personajes ilustres como el poeta Al-Russafí (Abu Abd Allah Muhammad ben Gualib) nacido a principios del siglo XII que cantó con ternura y nostalgia a su tierra natal y fue uno de los poetas más apreciados por la dinastía almohade. Las dos bibliotecas municipales que podemos encontrar en el barrio llevan su nombre, Biblioteca Al-Russafí y la Biblioteca Nova Al-Russafí.
Un torero, Julio Aparicio Pascual "Fabrilo", nacido en 1866 y al que un toro mató en la plaza de Valencia. Un cantaor, Enrique Castellón Vargas, "El Príncipe Gitano" nació aquí en 1928. Salvador Castro Prades, pintor (1866- 1922). Juan de Dios Montañés, sacerdote y pedagogo que fundó en el barrio, en la calle Pintor Salvador Abril, un colegio que lleva su nombre en la segunda mitad del siglo XIX. El músico y compositor Nicolás Pascual Roig, fraile agustino, que murió en 1787. Benito Pereira, filósofo y escritor nacido en Ruzafa en 1535. Matías Perelló y Jáudenes, filósofo y letrado, nacido en el barrio en 1734. Fue síndico procurador de Valencia. La calle que lleva su nombre fue proyectada en el primer plan del ensanche urbano de la ciudad, en 1777.
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