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Hacemos Ciudad

Año V - Número 29

Actualizado a 24/04/2011

El Belén Napolitano del Museo Nacional de Cerámica Gonzalez Marti

Nela Vert. Valencia, diciembre´08.

Belén Napolitano

Belén Napolitano

Museo de Cerámica. Del 9 de diciembre al 2 de febrero de 2009.

Como cada año, desde 2002, el museo monta durante las fechas navideñas este Belén Napolitano, fechado en el siglo XVIII, que está compuesto por 29 figuras de distintos tamaños de 10 hasta 40 cm. Las figuras están realizadas en alambre recubierto de estopa, con la cabeza modelada en terracota, las extremidades de madera tallada, los ojos de vidrio y vestidas con tejidos de la época. Los tejidos (tela, seda, hilos dorados, raso…) estaban confeccionados en la Real Fábrica de Tejidos, fundada por Carlos III en San Leucio, cerca de Nápoles y la talla de las figuras se puede atribuir a distintos escultores napolitanos del siglo XVIII.

La tradición de los presepi fue impulsada primero por los diferentes virreyes de Napoles. Especial relevancia tuvo el papel de Carlos III, fundador de la Fabrica de porcelana de Capodimonte, que mando realizar figuras para el Belén privado de palacio. El belén napolitano se distingue de otras manifestaciones similares por su espectacularidad y riqueza escenográfica conseguidas gracias a la actividad de muy diversos artistas y artesanos (arquitectos, escultores, pintores, plateros, ceramistas, sastres...) que, con su imaginación y capacidad, lograron reproducir la vida popular y cotidiana de la ciudad de Nápoles como argumento básico para acompañar el acontecimiento religioso de la Natividad de Jesús. La escena del Nacimiento se ve rodeada de escenas de mercado, del mundo de los pastores, de los vendedores ambulantes, de los gremios, de músicos y danzantes, ofreciendo una gran riqueza iconográfica de indudable interés etnológico.

El mercado, la hostería, los bailes, los vendedores ambulantes, los mendigos, la taberna, los diversos oficios, el pastoreo, el cortejo real y todo aquello que estaba al alcance de lo cotidiano o de la fantasía tiene su lugar en los pesebres napolitanos y se desarrollaba parejo al hecho religioso del Nacimiento que queda integrado, como una escena más, en el bullicio urbano.

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