Volver a la portada de este número
Hacemos Ciudad

Año V - Número 26

Actualizado a 17/03/2010

Darwin in Memoriam. Las teorías de la evolución hoy.

Caliope. Valencia, julio 2008.

Darwin, en sus últimos años.

Darwin, en sus últimos años.

Nuestra ciudad ha sido la sede del seminario internacional Darwin in memoriam. Las teorías de la evolución hoy, que ha tenido lugar durante unos días del mes de julio. El encuentro supuso un motivo de conmemoración al cumplirse el próximo año el segundo centenario del nacimiento del padre de la Teoría de la Evolución, y 150 años de la publicación de su obra más emblemática El origen de las especies. El seminario ha estado organizado por el Museo Valenciano de Historia Natural, con la colaboración del Ayuntamiento, entre otras instituciones. La tradición de Valencia como ciudad universitaria y científica, y su vocación de ejercer como foco de divulgación y conocimiento hace posible que eventos de esta categoría la elijan como su sede. De hecho, el Ayuntamiento, a través de su red de museos, contribuye a ello con espacios asequibles tanto al público en general como a los expertos: el Museu d?Història, L?Almoina o el Museo de Ciencias Naturales, entre otros.

Charles Darwin es sin duda alguna una de las personalidades que más han representado para el avance de la ciencia en la historia de la Humanidad. Sus estudios sobre la Evolución y sobre todo, el descubrimiento de la Selección Natural, marcó el nuevo rumbo de la Biología que aún hoy, a 150 años de la publicación de su teoría, siguen levantando polémicas. Darwin nació en Shrewshury el 12 de febrero de 1809, dentro de una familia rica y sofisticada de la Inglaterra Victoriana, hijo de un médico prestigioso, nieto por parte de padre del también médico y Naturalista Erasmus Darwin, y por parte de madre del famoso fabricante de porcelanas Josiah Wedgwood. Tras un mediocre paso por los estudios elementales, en 1825 comenzó a estudiar medicina en Edimburgo para continuar la saga familiar, que abandonó en 1827 para ingresar en Cambridge y cursar estudios de sacerdocio, aunque tampoco esta era su vocación. Pero allí tuvo la oportunidad de conocer a importantes personalidades en el mundo de la ciencia, como el geólogo Adam Sedgwick que le enseñó a aplicar una metodología científica en el análisis de los hechos y al naturalista John Stevens Henslow, profesor de botánica del que aprendió a tomar datos de sus observaciones y recolectar muestras de forma detallada.

Tras acabar sus estudios en 1831, a los 22 años, obtuvo por mediación de Henslow, el puesto de naturalista sin sueldo en el barco de reconocimiento HMS Beagle, que iniciaba una expedición científica alrededor del mundo. Durante el viaje, que duró cinco años, pasó muchas penalidades, continuos mareos y enfermedades que le afectaron a su salud para toda la vida, pero esto no fue obstáculo para que se dedicara durante él a la recopilación de una cantidad inmensa de datos y anotaciones sobre geografía, geología, botánica y zoología, así como de un gran número de especímenes. A su vuelta a Inglaterra, y tras unos años en Londres se trasladó a Down, lugar tranquilo próximo al mar, donde se dedicó de lleno a la labor de analizar la desbordante cantidad de notas que trajo consigo, de las que obtendría información suficiente para escribir varios libros. Había encontrado el rumbo de su vida.

En 1838 Darwin ya había perfilado su teoría de la evolución, pero consciente de las repercusiones que iba a causar y del rechazo que ocasionaría su publicación en la conservadora sociedad victoriana, decidió demorarla y continuar su perfeccionamiento añadiendo ocasionalmente nuevos datos. Finalmente, 'El Origen de las especies por selección natural' se puso a la venta el 24 de noviembre de 1859, agotándose ese mismo día. Desde entonces no ha dejado de editarse siendo traducido a más de treinta idiomas. Su publicación constituyó una revolución científica similar a las que causaron Galileo, Copérnico o Newton en su momento y además, como Darwin preveía, causó una auténtica conmoción en la conservadora sociedad británica del siglo XIX, que lo consideró una herejía. La reacción al Origen fue inmediata. Algunos biólogos argumentaron que Darwin no pudo probar su hipótesis. Otros criticaron el concepto de variación de Darwin, argumentando que no pudo explicar ni el origen de las variaciones ni como se pasaron a las generaciones sucesivas. Pero, los ataques más furibundos sobre sus ideas no vinieron de los científicos sino de los opositores religiosos. El pensamiento de que los seres vivientes habían evolucionado por procesos naturales negaron la creación especial de la raza humana y pareció poner a la humanidad en el mismo plano que los animales creando serias amenazas a la opinión teológica ortodoxa.

Por ello recibió los más feroces e insultantes ataques a su persona durante el resto de su vida. Hacia 1877 la teoría de la Evolución por medio de la selección natural había conseguido la aceptación de la mayoría de la comunidad científica, que empezó a reconocérselo públicamente y a concederle los honores durante tanto tiempo negados, obteniendo distinciones, medallas, títulos, y su pertenencia a las más ilustres sociedades de la época. Todo ello no es óbice para que al día de hoy sus teorías sean aún puestas en duda por algunos.

El día 19 de abril de 1882 Darwin falleció de un colapso cardiaco recibiendo sepultura en la catedral de Westminster, junto a la tumba de Newton, su entierro se celebró con todos los honores de un héroe nacional.

Enviar a un amigo Imprimir